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Programa de Estudio de Educación Básica

Información General

EVALUACIÓN

INTRODUCCIÓN

La propuesta de evaluación de los aprendizajes en la Primera y Segunda Etapa de Educación Básica se enmarca dentro de los principios, propósitos y objetivos del Proyecto Educativo Educación Básica: «Reto, Compromiso y Transformación» y el Plan de Acción del Ministerio de Educación. Está sustentada teóricamente en la cuarta generación de la evaluación, la cual es concebida como un proceso democrático, respondiente, negociado, iluminativo e integrado al proceso de enseñanza y aprendizaje.

En este sentido, Coll (1987) considera que el cómo evaluar va unido al cómo enseñar, por cuanto ambos procesos se realizan simultáneamente en el aula y no de forma separada. De allí que la evaluación podrá verse como un proceso constructivo integrado al quehacer educativo, en el que se contempla: la evaluación del aprendizaje de los alumnos, la práctica pedagógica, los proyectos pedagógicos de aula y plantel.

ARGUMENTACIÓN TEÓRICA

La necesidad de redimensionar el proceso enseñanza - aprendizaje como vía para lograr un cambio que permita superar los obstáculos y dificultades que enfrenta la sociedad actual, hace imperativo el uso de nuevas estrategias y actividades que tomen en cuenta al niño como centro del saber, al maestro como mediador y a la escuela en integración con su comunidad.

En este sentido, tanto la enseñanza como el aprendizaje cobran una nueva connotación:

  • La enseñanza es concebida como un proceso ocasional, planificado y provocado por agentes externos, que plantea como finalidad proyectar, orientar y dirigir las experiencias del trabajo reflexivo de los alumnos atendiendo a hechos y valores de sus culturas y de sus vidas.
  • El aprendizaje se define como un proceso continuo, permanente, individual, constructivo que implica convalidar con los demás sujetos aproximaciones cada vez más acabadas a un objeto de conocimiento en particular.

Por ello ambos procesos (enseñanza y aprendizaje) no pueden darse aisladamente sino de forma cohesionada e interactiva. El docente debe provocar y planificar las condiciones necesarias para que se produzcan los encuentros entre él, los alumnos y la comunidad a fin de favorecer la construcción del saber por parte del niño.

Como lo afirma Coll (1990), la actividad pedagógica deberá ser articulada entre el alumno que lleva a cabo su aprendizaje, el objeto de conocimiento que constituye el contenido del saber y el profesor como mediador del proceso, con el propósito de favorecer el aprendizaje de los alumnos.

El aprendizaje, así concebido, se define como la construcción interna del conocimiento donde subyace una actividad autoestructurante por parte del alumno cuya dinámica, según lo postulado por Piaget (1966 y 1975), depende de los procesos cognitivos estructurales cada vez más complejos que determinan las relaciones interpersonales entre alumno y docente.

Desde esta perspectiva, el alumno está en capacidad de aprender una serie de aspectos que tienen que ver con su nivel de desarrollo. Otros, de mayor dificultad, pueden ser asimilados con la orientación del docente, de sus compañeros de clase o de la comunidad donde vive el niño. En este sentido, la teoría de Vygotsky (1977 y 4979), concede al maestro un papel importante como mediador del proceso de aprendizaje, ya que por su intermedio el alumno estará en capacidad de construir e integrar aprendizajes cada vez más complejos en función de experiencias previas y en interacción y cooperación con los demás.

Cabe destacar la teoría psicológica verbal significativa planteada por Ausubel (1977), que señala la importancia de los conocimientos previos de los alumnos en la adquisición de nuevas informaciones. La significatividad se observa en la medida en que el alumno integra nuevos conocimientos y los transfiere a diferentes contextos. Este autor define tres condiciones básicas para que se produzca el aprendizaje: (1) Estructuración lógica de los materiales de enseñanza, (2) Organización de la enseñanza tomando en cuenta los conocimientos previos y estilos de aprendizaje en los alumnos y (3) La motivación como elemento importante para aprender.

La necesidad comunicativa es planteada por Esté (1994), como inherente a la condición social del sujeto. El hombre realiza sus potencialidades genéticas y desarrolla sus logros culturales en función de la interacción con otros hombres, con la naturaleza y, simultáneamente, alimentándose de esa interacción construye aprendizajes, propone, evalúa, autoevalúa, contrasta y logra consenso en un mismo curso de negociaciones.

La interacción y la comunicación, según el mismo autor, son posibles en la medida en la que el sujeto que interactúa sea percibido como: (1) Dignificado en su capacidad para comprender, construir conocimientos y emprender tareas. (2) Poseedor de un acervo cultural que tenga continuidad en la escuela.

Las teorías anteriormente descritas centran su interés en el estudiante y consideran el aprendizaje como un proceso constructivo, interno y personal, mediante el cual se enriquecen las estructuras mentales del que aprende a partir de un proceso interactivo que se produce entre docentes, alumnos y objetos de conocimiento. En dichas teorías, el maestro se define como mediador del aprendizaje del alumno y como responsable de la planificación y organización de situaciones significativas y pertinentes que promuevan la participación democrática en el aula.

La práctica pedagógica asi concebida no puede ir separada de la práctica evaluativa, por lo que se debe propiciar en el aula un ambiente favorable para la discusión y confrontación de ideas, donde cada niño sea percibido como un ser diverso que avanza a su propio ritmo de acuerdo con su nivel de maduración. Esto implica una aula que:

  • Respete a cada niño como individuo, es decir, que permita su libre actuación para que manifieste lo que él es y quiere ser y hacer.
  • Se basa en el derecho democrático que todos tienen a participar en la toma de decisiones y en el control y evaluación de procesos y resultados desarrollados a partir de tales decisiones.
  • Estimule la ayuda mutua y la cooperación.
  • Incluya la planificación integrada al contexto y al proceso de evaluación.
  • Invite al docente a observar y describir la evolución del aprendizaje de los alumnos (bloqueos, progresos, aptitudes, actitudes, regresiones, ...).

FUNDAMENTACIÓN DE LA EVALUACIÓN

Consecuentemente con las concepciones antes enunciadas, la evaluación de los aprendizajes en la Educación Básica se fundamenta en un enfoque cualitativo, el cual pretende hacer del contexto donde se produce el proceso de enseñanza y aprendizaje, un espacio para la reflexión, comprensión y valoración de los avances, intereses, aspiraciones, consideraciones e interpretaciones de quienes participan en la acción educativa.

La evaluación cualitativa utiliza como metodología fundamental la etnografía, la cual se interesa en lo que hacen las personas que participan dentro de un grupo, tomando como referente la actividad de los miembros de éste. En este sentido lo que cuenta son sus significados e interpretaciones. Asimismo se vale de la narración, interpretación y descripción de juicios valorativos fundamentados en una observación holística y continua, lo cual es posible en un ambiente de interacción comunicativa constructiva entre los sujetos que participan en el proceso.

Dentro de éste enfoque, la evaluación es entendida como un proceso de investigación mediante el cual se recogen y analizan, continuamente, evidencias sobre lo que acontece en el acto de enseñar y aprender. Durante el proceso de investigación evaluativa se observan e interpretan las construcciones realizadas en el desarrollo del currículo de manera abierta, crítica y sucesiva, lo cual ayuda a esclarecer el sentido de la interacción.

Ver la evaluación como investigación es una forma de penetrar y proyectar la construcción del conocimiento de los participantes, tomar en cuenta los significados personales, creencias, modelos interpretativos iniciales que favorezcan la explicación de sus puntos de vista; asimismo el contraste con los otros y con momentos de su propia experiencia.

Entre los modelos evaluativos que sirven de apoyo al enfoque antes mencionado, se destacan los siguientes:

Evaluación Iluminativa (Parlett y Hamilton, 1972)

Es un modelo cualitativo que se fundamenta en dos ejes conceptuales: sistema de instrucción y el ambiente o entorno de aprendizaje.

El sistema de instrucción está constituido por el conjunto de elementos que toma en cuenta y relaciona con el entorno socio-psicológico y material, el proceso de la enseñanza y el proceso de aprendizaje, por parte de los alumnos.

El ambiente de aprendizaje está representado por el conjunto de relaciones culturales, sociales, institucionales y psicológicas, que inciden en el aula, en las normas, opiniones y estilos de trabajo que allí tienen lugar.

Evaluación respondiente (Stake, I975)

El propósito principal del modelo es responder a los problemas que se confrontan en el aula, describiendo y ofreciendo un retrato completo y holístico del proceso enseñanza - aprendizaje. Toma en cuenta la experiencia vivenciada de cada uno de los participantes, con el fin de responder a las necesidades de información y al nivel de conocimiento de quienes participan en el proceso.

Evaluación democrática (Stenhouse, McDonald y Elliot, 1976 y 1982)

Postula el derecho del alumno y del docente de expresar sus puntos de vista y opiniones en el aula, la escuela y la comunidad.

Enfatiza el rol del docente evaluador como orientador que se ocupa de analizar y valorar el progreso del estudiante a través del uso de las formas de participación de la evaluación como forma para transformar y modificar la práctica educativa.

Evaluación negociada (Guba y Lincoln, 1989)

La evaluación negociada propone el consenso entre los distintos agentes que participan en el proceso a través de ciclos dinámicos de confrontación de ideas para tomar decisiones sobre el mejoramiento de las construcciones.

Los modelos anteriormente descritos se agrupan para dar fundamento a la cuarta generación de la evaluación.

A través de esta concepción evaluativa se propicia una relación ética y de respeto que toma en cuenta las diferencias individuales de los alumnos. Así mismo, invita al docente a reflexionar acerca de la didáctica y metodología de la enseñanza utilizada, reorienta y mejora el proyecto de aula y de la institución.

El rol del evaluador pasa a ser más dinámico, por cuanto:

  • Comunica, orienta y hace reflexionar sobre todo el proceso educativo.
  • Concede mayor importancia al trabajo en equipo.
  • Participa y propicia actividades de interacción constructiva.
  • Responde a los problemas que se le presentan.
  • Atiende a las diferencias individuales.
  • Demuestra capacidad para negociar y generar consenso entre los participantes.
  • Delega funciones en un trabajo organizado, cooperativo y democrático.
  • Planifica en atención a las necesidades de los alumnos y del contexto.
  • Informa a los alumnos y a sus representantes acerca del progreso habido durante el trabajo escolar.
  • Redimensiona y reorienta su Proyecto Pedagógico de aula para el alcance de los propósitos establecidos en el Proyecto Pedagógico de Plantel.

La evaluación del aprendizaje en la Primera Etapa será cualitativa por cuanto su propósito fundamental es describir, narrar e interpretar los avances, aciertos, errores acontecidos en el proceso de construcción de conocimiento de quienes participan en la acción educativa.

La evaluación cualitativa intenta comprender los fenómenos y situaciones como un todo, en consecuencia toma en cuenta el desarrollo evolutivo de los niños para ajustar su enseñanza y sentar las bases para construcción de conocimientos mas complejo en etapas sucesivas.

En la Segunda Etapa, se mantiene el énfasis en lo cualitativo. No obstante, se pretende utilizar métodos cuantitativos para obtener una información por diferentes vías y lograr una visión globalque ninguno de los dos métodos podría aportar por sí sólo.

Se trata de complementar lo cualitativo con lo cuantitativo tomando en consideración los intereses y necesidades de los participantes en el proceso de evaluación y la vinculación de la acción educativa con el contexto real donde se realiza.

Álvarez Méndez (Citado en Cook, 1997), señala que «en la actualidad lo más novedoso reside en buscar la compatibilidad y la complementariedad de ambos métodos para posibilitar el trabajo conjunto... ningún método tiene patente de exclusividad». Ambas perspectivas son necesarias y pueden funcionar conjuntamente. Salcedo (1983), se pronuncia por un modelo intregado donde se utilicen ambos métodos.

Filstead (Citado en Cook, 1986), considera que «a lo largo del proceso de evaluación debe existir un interés por recoger múltiples perspectivas y por emplear métodos que permitan captar la visión más global de la intervención social». Las evaluaciones globales deben estar orientadas tanto al proceso como al resultado, lo cual permite confirmar la información aportada por uno y otro.

Webb, Campbell y otros (1981), señalan que cuando los datos de una investigación evaluativa son recogidos mediante múltiples técnicas, y se organizan, el riesgo de error es mínimo y no es necesario excluir datos cuantitativos porque los mismos, son muestras de registros continuos que se recogen por largos períodos de tiempo.

En este sentido se puede complementar la información obtenida a través de métodos cualitativos y cuantitativos y utilizar índices que permitan traducirla a un código.

Las razones antes expuestas, apoyan el empleo de ambos métodos en la Segunda Etapa de Educación Básica. Asi, no solo se asignará una calificación, sino que también se le dará significación y justificación a la misma a través de juicios valorativos.

El proceso evaluativo se concibe como:

  • Constructivo: Toma en cuenta las experiencias previas de los entes comprometidos con el currículo y recoge evidencias continuas de la participación de éstos en el proceso de construcción del conocimiento.
  • lnteractivo-Participativo: Promueve la interrelación entre los que participan en el diálogo, la discusión y la búsqueda de soluciones a los problemas que se presentan.
  • Reflexivo: Motiva a los participantes a analizar e interpretar sus actuaciones, avances, interferencias y causas que influyen en su aprendizaje, con el propósito de acordar, orientar y reorientar sus acciones.
  • Global: Concibe el proceso educativo como un todo integrado y busca comprenderlo y armonizarlo en todas sus partes. Es decir, pretende evaluar junto con el alumno el trabajo docente, la estrategia empleada, la organización del plantel, el proyecto de aula y en general todos los componentes del diseño curricular, tanto a nivel formal como informal y lo no previsto en el currículo. Por otra parte, aspira al conocimiento global del alumno como sujeto de aprendizaje, por lo que se requiere de una comunicación abierta con él, para comprender sus problemas, circunstancias y trabajo.
  • Negociado: Permite deliberar sobre las producciones de los comprometidos en el acto educativo con el propósito de consensuar las acciones a ejecutar para orientarlas y mejorarlas.
  • Criterial: Porque se realiza en función da criterios, definidos como puntos de referencia que permitan determinar y comparar el aprendizaje alcanzado por los alumnos con relación a lo planificado.

LA NECESIDAD DE LA PROPUESTA

La aplicación de esta forma de evaluación generará cambios en la práctica pedagógica, la cual constituye el elemento didáctico fundamental para promover la reforma curricular necesaria en el mejoramiento del sistema educativo, en general, y del proceso de aprendizaje, en particular. En tal sentido, la evaluación centrada en procesos es la práctica evaluativa que más se ajusta al modelo planteado, por cuanto está dirigida a aclarar y comprender la dinámica interna del hecho educativo: factores que inciden en su realización, debilidades, fortalezas, participación de los actores escolares, naturalidad y calidad de las intervenciones.

El evaluador de procesos no sólo observa las actividades formales y los resultados anticipados, sino también los informales y las consecuencias no previstas para buscar las explicaciones de los éxitos, interferencias, condiciones en las cuales se realiza el aprendizaje, lo cual permite comprender y documentar diariamente lo que sucede y tomar las decisiones pertinentes sobre los cambios que deben introducirse para mejorar el proceso. Esto implica una gran sensibilidad y el abordaje del mismo sin hipótesis predeterminadas sobre lo que son sus fortalezas y debilidades.

Dentro del proceso educativo la evaluación centrada en procesos permite considerar la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación como una unidad integrada que se da a lo largo del proceso y donde evaluar implica: investigar y reflexionar. Además en esta concepción se valora:

Al alumno, como centro y sujeto del aprendizaje que aprende y construye su conocimiento cuando establece relaciones significativas entre lo que ya conoce y lo que está aprendiendo.

Al docente, como planificador de los encuentros del alumno con el objeto de conocimiento y como promotor de la interacción comunicativa constructiva en torno a la realización de tareas de aprendizaje, seleccionando las pautas interactivas para cada situación.

Al padre o representante, como orientador del alumno, en la consolidación de sus aprendizajes y motivador constante hacia el éxito en su proceso de crecimiento intelectual, afectivo y moral.

Al contexto representado por múltiples realidades en las cuales el alumno aprende y transfiere sus conocimientos.

La evaluación, como parte del proceso de enseñanza y aprendizaje, tiene como finalidad fundamental, despertar el interés hacia el mejoramiento del desarrollo de los alumnos, la actividad del docente, los materiales educativos, el Proyecto Pedagógico de Plantel, el Proyecto Pedagógico de Aula y el Curriculum Básico. Por lo que deberá:

  • Servir de instrumento de investigación y reflexión para proporcionar un potencial formativo a cada uno de los agentes que interactúan en el proceso educativo.
  • Proporcionar medios que permitan detectar dificultades en el proceso de enseñanza - aprendizaje.
  • Reconsiderar fines, métodos y técnicas que contribuyan a mejorar la práctica pedagógica y a evitar conflictos y bloqueos en los alumnos.
  • Promover la autoafirmación personal como estímulo positivo para valorar progresos y esfuerzos.
  • Fomentar relaciones democráticas y afectivas a través de actividades de cooperación que involucren la autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación.
  • Incentivar el trabajo en equipo, como un espacio de reflexión conjunta, donde los agentes educativos puedan compartir experiencias, estrategias y criterios de evaluación, a objeto de proporcionar un tratamiento más justo a los alumnos.

Desde esta perspectiva la presente propuesta promueve situaciones específicas para integrar la evaluación al proceso de enseñanza - aprendizaje, con el fin de mejorarlo y contribuir a la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo, evitando de esta manera la exclusión, la repitencia , el fracaso escolar y los profundos niveles de insatisfacción en docentes, padres y niños.

EVALUACIÓN DE LOS APRENDIZAJES

Conceptualización: en atención a los planteamientos expuestos anteriormente la evaluación de los aprendizajes se concibe como, un proceso interactivo de valoración continua, que permite recoger y analizar evidencias sobre experiencias previas y los alcances progresivos de los alumnos en relación con las competencias básicas de grado derivadas de los objetivos generales de las diferentes Etapas. Para ello se toman en cuenta las condiciones en que se realiza el aprendizaje, el desarrollo evolutivo del aprendiz y los criterios e indicadores que permitan establecer la distancia entre lo planificado y lo alcanzado por el alumno, para propiciar la toma de decisiones consensuadas a fin de orientar, retroalimentar y mejorar el proceso de enseñar y aprender. En este sentido la evaluación, tendrá como finalidades:

  • Determinar el avance del aprendizaje de los alumnos en la adquisición de los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales.
  • Contribuir a formar y afianzar valores y actitudes.
  • Desarrollar en cada alumno sus capacidades de aprendizaje relacionadas en el saber, hacer, ser y convivir.
  • Detectar en los alumnos: intereses, actitudes, aptitudes, ritmos y estilos de aprendizaje.
  • Identificar las interferencias y posibles causas que limitan el aprendizaje de los alumnos para orientar y reorientar las acciones que coadyuven a la consolidación de los mismos.
  • Brindar al alumno oportunidades para aprender del acierto y el error y en general de la experiencia, lo cual contribuye al desarrollo de la metacognición.
  • Proporcionar al docente información para mejorar y fortalecer su práctica pedagógica y la planificación a desarrollar en el aula.
  • Fortalecer la interacción entre el docente, el alumno y el representante, para permitir el intercambio de ideas sobre el trabajo y la responsabilidad que corresponde a cada uno en el proceso de aprendizaje.

PRINCIPIOS DE LA EVALUACIÓN

La Ley Orgánica de educación en su Artículo No. 63 establece los principios en relación con la evaluación. Estos principios están en concordancia con la fundamentación teórica que sustenta la reforma curricular y son:

La evaluación debe ser continua: realizarse a lo largo de todo el proceso con carácter formativo; permite registrar, reflexionar y valorar permanentemente el desempeño de los participantes en el proceso de enseñanza y aprendizaje, así como la orientación y reorientación del mismo. En el modelo, la evaluación continua implica:

  • Observación permanente, reflexiva e individualizada con retroalimentación constante.
  • Carácter cualitativo, descriptivo e interpretativo.
  • Acumulación de juicios basados en procedimientos formales e informales.
  • Conocimiento del alumno para comprender sus carencias, adquisiciones, posibilidades y progresos con el fin de proporcionarle la ayuda requerida.
  • Énfasis de las funciones orientadora y motivadora de la evaluación.
  • Información útil al alumno sobre su proceso de aprendizaje para que asuma la responsabilidad que le corresponde en su continuidad.
  • Consideración de la autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación para el logro de una interacción constructiva de los participantes.
  • Aprovechamiento de logros anteriores en todo el proceso y al final del mismo, atendiendo a criterios establecidos por consenso.

La evaluación debe ser integral: la evaluación, considerada de manera integrada al proceso de enseñar y aprender, permite observar, analizar y describir la acción educativa como una unidad en los diferentes momentos del proceso pedagógico y propiciar la interacción comunicativa constructiva de quienes participan en este proceso.

La evaluación debe ser cooperativa: para promover la conjunción de acciones solidarias de todos los participantes en el acto educativo y propiciar la relación, comunicación-e información constante, lo cual genera una integración de juicios compartidos sobre el desempeño de los comprometidos en el acto educativo. (Visión multidireccional).

Estos principios están en concordancia con la fundamentación teórica que sustenta la Reforma Curricular, en lo que se refiere a aspectos relacionados con la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación, procesos que deben darse de manera cohesionada en la práctica pedagógica.

CARACTERÍSTICAS DE LA EVALUACIÓN

  • Sistemática: Responde a un plan previamente elaborado, Proyecto Pedagógico de Aula (P P.A.), donde se integran los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación, se especifican las actividades de manera secuencial atendiendo al nivel, condiciones y necesidades de los alumnos.
  • Flexible: Por considerarse un modelo no acabado sujeto a modificaciones de acuerdo a los resultados obtenidos durante el proceso y a las características del contexto.
  • Acumulativa: Permite al alumno, familia y docente conocer, verificar y valorar el desempeño del estudiante, a través de juicios descriptivos recogidos en los registros continuos, diseñados para tal fin.
  • Individualizada: Considera al alumno como un sujeto único e irrepetible, libre, autónomo, responsable, crítico y capaz de autoevaluarse.
  • Informativa: Genera y proporciona información sobre la participación de los sujetos en el proceso educativo (progreso del alumno en las competencias básicas, relacionadas con las dimensiones del ser, saber, hacer, conocer y convivir, actuación del docente, la familia e intervención del contexto) para promover la confrontación de juicios, llegar a consenso y reducir las interferencias en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

TIPOS DE EVALUACIÓN

Explorativa: Cumple la función diagnóstica de la evaluación. Tiene como propósito, obtener información sobre los conceptos y experiencias que el alumno posee, para construir significativamente su propio conocimiento y al mismo tiempo proporciona herramientas al docente para la planificación del proceso de enseñanza - aprendizaje.

En tal sentido se debe explorar en el alumno:

  • Disposiciones, sentimientos, valores, actitudes y aptitudes.
  • Cómo aprende: hechos, conceptos, representaciones y esquemas, que permitan conocer el punto del cual parte y establecer necesidades previas.
  • El sentido, significación y utilidad de lo aprendido.
  • Carencias, incomprensiones y errores, para corregirlos y superarlos con el fin de garantizar el éxito en el aprendizaje.
  • Logros alcanzados después de un tiempo de aprendizaje.

Formativa: Cumple con la función motivadora y orientadora de la evaluación. Tiene como propósito observar, registrar, investigar y reflexionar constantemente con el alumno su proceso de aprendizaje, para iluminar lo que esta ocurriendo, ofrecer retroalimentación inmediata y planificar acciones necesarias para estimular y mejorar dicho proceso.

La evaluación formativa tiene carácter dinámico y continuo. Debe estar estrechamente vinculada con las actividades de enseñanza - aprendizaje y ser realizada fundamentalmente a través de procedimientos informales que permitan:

  • Conocer los progresos de los alumnos.
  • Determinar las causas de sus deficiencias y éxitos.
  • Propiciar situaciones donde se manifiesten rasgos del alumno: hábitos de trabajo, dedicación, responsabilidad, disposición, integración del grupo, actitudes, manifestaciones intelectuales y potencialidades, entre otras.
  • Analizar con sentido crítico la participación en el trabajo del alumno, del profesor, padres o representantes y demás miembros de la comunidad.
  • Acumular juicios descriptivos, que permitan evidenciar los progresos y las limitaciones que requieran una atención esmerada en beneficio del aprendizaje del estudiante.
  • Planificar nuevas acciones educativas tomando en consideración los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales adquiridos por los alumnos, para continuar la labor educativa.
  • Identificar los avances de los alumnos en el proceso de interacción comunicativa constructiva en atención a los criterios e indicadores relacionados con las competencias de grado.
  • Propiciar las diferentes formas de participación de la evaluación: autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación como herramientas de la evaluación de procesos.
  • Considerar las evidencias para tomar decisiones consensuadas que permitan orientar y retroalimentar, de manera inmediata, las construcciones realizadas en el proceso, en el momento en que se realizan los juicios valorativos.

Final: Cumple con la función administrativa de la evaluación. Se concibe como un proceso de carácter global que se efectúa cuando finaliza un proyecto, lapso, curso o ciclo. Para ello se toma la información proporcionada por la evaluación continua contenida en los registros acumulativos, para verificar el alcance de competencias por parte del alumno.

La evaluación final debe considerarse un paso más en el alcance de aspiraciones y como un recurso que permite tomar decisiones para: el mejoramiento, la superación de interferencias, la ubicación y la promoción de los alumnos.

Esta evaluación permite:

  • Obtener una visión global del progreso del alumno en atención a las competencias básicas de grado, relacionadas con las dimensiones del aprender a ser, conocer, hacer y convivir.
  • Analizar cuál es la situación real de los alumnos en el alcance de las competencias.
  • Informar a los alumnos, para asumir la responsabilidad en la continuidad de su proceso con conocimiento de sus posibilidades e interferencias y posibles causas de estas, a fin de motivar su interés, aumentar su autonomía, protagonismo, reorientar su proceso de aprendizaje y propiciar la autoeducación.
  • Informar a los padres sobre las actitudes de su representado, progresos, competencias e intereses que determinan su crecimiento integral, mediante el boletín informativo, el cual se recomienda entregar bimestralmente.
  • Informar al docente, sobre las competencias básicas de grado alcanzadas por los alumnos, para tomar decisiones sobre los procesos de intervención individualizada dirigidas a superar las interferencias en aquellos alumnos con interrupción en su evolución, ubicación en un grado determinado, si fuese necesario y la promoción del alumno al grado inmediato superior.

FORMAS DE PARTICIPACIÓN

Autoevaluación: Es un proceso de valoración que realiza el alumno de su propia actuación, lo que le permite identificar sus posibilidades, limitaciones y cambios necesarios para mejorar su aprendizaje.

La autoevaluación permite al alumno:

  • Emitir juicios de valor sobre sí mismo en función de ciertos criterios o puntos de referencia, establecidos de manera conjunta.
  • Analizar y describir sus actividades, características y la variedad de causas de sus éxitos y fracasos.
  • Estimular la retroalimentación constante de sí mismo y de otras personas para mejorar su actuación.
  • Participar críticamente en la construcción de su aprendizaje.
  • Evaluar todo el proceso así como su propio interés, dedicación, atención, preparación anterior, actitud frente a la materia, ritmo de trabajo y progreso en su desarrollo, para decidir cuales fueron las causas de los aciertos o de los errores.

Coevaluación: Es un proceso de valoración recíproca que realizan los alumnos sobre la actuación del grupo y del docente, atendiendo a ciertos criterios o puntos de referencia establecidos por consenso.

La coevaluación permite al alumno y el docente:

  • Determinar los logros personales y grupales.
  • Incrementar su participación, reflexión y crítica constructiva ante situaciones específicas de aprendizaje.
  • Aportar soluciones para el mejoramiento individual y grupal.
  • Opinar sobre su actuación en el grupo.
  • Desarrollar su capacidad de líder.
  • Desarrollar actitudes para la integración del grupo.
  • Mejorar su responsabilidad e identificación con el trabajo.
  • Emitir juicios valorativos acerca de otros en un ambiente de libertad.

Heteroevaluación: Es un proceso de valoración recíproca que se realiza a través de la coevaluación y donde participan todos los entes involucrados en el proceso de enseñanza y aprendizaje del alumno, docente, equipo de docentes de las diferentes secciones de un grado, padres y representantes, otros miembros de la comunidad..., con el objeto de lograr el mejoramiento y la calidad de su actuación.

La heteroevaluación se fundamenta en una evaluación continua donde cada uno de los agentes:

  • Recoge e interpreta datos que evidencian el desarrollo del proceso educativo.
  • Identifica los factores que intervienen en el proceso.
  • Discute y llega a conclusiones sobre el progreso de los alumnos, los métodos de enseñanza empleados y la participación y colaboración de los padres en el proceso educativo.
  • Llega a acuerdos y establece compromisos entre alumnos, padres y docentes para mejorar los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación.
  • Acumula una serie de datos integrales sobre la actuación del alumno y de los participantes.

CRITERIOS E INDICADORES DE EVALUACIÓN

Para evaluar las competencias se deben establecer, con la participación conjunta de los comprometidos en el proceso los criterios e indicadores a través de los cuales se podrá evidenciar el progreso alcanzado por los alumnos.

Criterio: es un recurso que permite evidenciar avances en las competencias por parte del alumno, es decir, convalidar lo qué sabe, qué hace y cuáles son sus actitudes.

Indicador: son señales relacionadas con el dominio de la competencia que permiten observar continuamente el progreso de los alumnos en cada una de ellas.

Los criterios e indicadores propician el contraste de las construcciones de los alumnos en relación con el desempeño evidenciado a través de la observación del uso de conceptos, procedimientos y manifestación de actitudes necesarias para alcanzarlo. Deben ser amplios para permitir su aplicación a más de una situación de aprendizaje y para fundamentar los juicios valorativos.

Es importante que el docente al evaluar tenga presente la consideración de estos aspectos a fin de evitar el azar.

PLANIFICACIÓN DE LA EVALUACIÓN

La planificación de la evaluación se formula a través del Proyecto Pedagógico de Aula (P.P.A) dentro del cual se integran los procesos de enseñar, aprender y evaluar, que ocurren de manera simultánea y se relacionan con las dimensiones del ser, el conocer, el hacer y el convivir. Al planificar en materia de evaluación se deben adecuar los procedimientos y recursos pertinentes con la situación de enseñanza y aprendizaje, tomando en cuenta la diversidad contextual en la cual puede realizarse.

Por lo antes expuesto se afirma que la planificación de la enseñanza y el aprendizaje, desde el ¡nido, está ligada a la evaluación, ya que ésta constituye el motor de todo el proceso de construcción de conocimiento. Se propicia así la motivación, la reflexión, la valoración, la orientación y la retroalimentación de los procesos. En este sentido, dentro del Proyecto Pedagógico de Aula se deberá tomar en cuenta el qué, el cómo, el cuándo y el para qué evaluar.

EL QUÉ EVALUAR:

En el alumno:

  • Los significados personales: Se refiere a experiencias previas que el alumno ha construido, que muestran diferentes niveles de complejidad y que permiten interpretar su contexto y dirigir su comportamiento e intereses.

EN LA PRIMERA ETAPA DE EDUCACIÓN BÁSICA

Las competencias por grado: Desempeño que se aspira que el alumno alcance a lo largo del proceso de enseñanza y de aprendizaje, las cuales serán evidenciadas a través de criterios e indicadores establecidos por consenso.

EN LA SEGUNDA ETAPA DE EDUCACIÓN BÁSICA

Las competencias de áreas por grado: Desempeño que se aspira alcance el alumno en cada área y grado.

Los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación centrados en competencias implican:

  • Enseñanza individualizada y la consideración de experiencias previas, ritmos de aprendizaje, orientación y retroalimentación constante que se dé a lo largo del proceso.
  • Convalidación de experiencias, creencias y aprendizajes con el grupo.
  • Utilización de las formas de participación en la evaluación.

En el Docente:

  • La participación pedagógica durante el proceso de enseñanza, aprendizaje y evaluación.
  • La pertinencia de sus intervenciones de carácter social.
  • La adecuación del currículo a su propia realidad.
  • Las pautas interactivas que pone en práctica para propiciar encuentros significativos entre los alumnos, entre ellos y los objetos.
  • Las condiciones necesarias para que se realice el proceso educativo.

En los Padres o Representantes:

  • La participación: Se refiere a la actuación del padre en el proceso de enseñanza, aprendizaje y evaluación (Cuando acude a la escuela para aportar ideas relacionadas con aspectos que se toman en cuenta en la evaluación del alumno, en la planificación, ejecución y evaluación del proyecto Pedagógico de Aula).
  • El compromiso: Se evidencia a través de responsabilidades asumidas con el docente y el alumno al compartir actividades de apoyo al niño, culturales, actos, talleres, reparación de ambientes, recursos, muebles,...

En el Proyecto Pedagógico de Aula (P.P.A):

  • El alcance de las aspiraciones que orienten al P.P.A.
  • Los hallazgos derivados en el proceso.
  • Los éxitos e interferencias producidos en su desarrollo.
  • La contribución en la solución de problemas de la escuela y del entorno.
  • La planificación integrada de los procesos de enseñar, aprender y evaluar que permitan sugerir y replanificar acciones dirigidas al mejoramiento de la calidad de la educación que se imparte en la escuela.

EL CÓMO EVALUAR

Como se ha mencionado anteriormente, la evaluación es cualitativa y se fundamenta en la emisión de juicios descriptivos. El docente, al emitir juicios sobre el desempeño de los alumnos, debe tomar en cuenta la diversidad en los ritmos y estilos de aprendizaje y el contexto donde se desarrolla, para evitar sesgos. Estos juicios no deben ser emitidos sobre una sola observación, ni de manera aislada; sino que deben fundamentarse en observaciones continuas y holísticas.

La calidad de los juicios tendrá mayor credibilidad en la medida en que la información registrada sea suficiente, veraz y fundamentada en criterios coherentes y pertinentes con la situación a evaluar, las cuales serán legitimadas a través del contraste con otros juicios previos o posteriores.

El docente deberá:

  • Asumir la evaluación como un compromiso compartido, es decir, un compromiso en el que participen todos los actores del proceso, interactuando y deliberando para llegar a decisiones consensuadas.
  • Determinar y esclarecer, conjuntamente con los participantes, los criterios que se aplicarán en la evaluación.
  • Promover:
      
    1. Situaciones significativas en las cuales se considere el aprendizaje relacionado con lo conceptual, lo procedimental y lo actitudinal.
    2. La realización de tareas donde se manifieste el grado de significación de lo aprendido en el desarrollo de la clase.
    3. Actividades continuas que proporcionen información sobre todo el proceso, atendiendo al carácter dinámico de la evaluación.
    4. La utilización de diversos procedimientos que permitan evidenciar la transferencia de lo aprendido a situaciones diferentes y orientar el proceso de aprendizaje en el alumno.

EL CUÁNDO EVALUAR

Durante todo el proceso de enseñanza y aprendizaje, por cuanto la evaluación tiene carácter continuo y se basa en observaciones permanentes y reflexivas sobre la actuación de cada alumno.

EL CON QUÉ EVALUAR

Con procedimientos y recursos que además de aportar la información que se requiera permitan la interrelación docente - alumno.

Se recomienda el empleo de procedimientos como: la observación y la entrevista en profundidad. Se recomienda también el uso de recursos que sean de fácil interpretación y manejo diario y que permitan recoger aspectos concretos, incorporar aspectos no previstos y observar la actuación de los alumnos en debates, diálogos, dinámicas de grupo, producciones orales y escritas, simulaciones, dramatizaciones, producciones plásticas o musicales, expresión corporal, puesta en común...

Entre algunos recursos de evaluación recomendables para la Primera y Segunda Etapa de Educación Básica figuran: registros anecdóticos, diarios de clase, registros descriptivos, sociograma, mapas de concepto y portafolio.

EL PARA QUÉ EVALUAR

La evaluación es el procedimiento más adecuado para tomar decisiones en relación con los siguientes aspectos:

  • La recuperación de los alumnos.
  • La distribución de responsabilidades.
  • La modificación de la práctica pedagógica.
  • La realización de cambios en el proyecto de aula.
  • La ubicación y promoción de los alumnos.