Debe estimularse la consistencia razonamientos y la ausencia de contradicciones. El planteamiento de problemas implica partir de unos datos objetivos, añadir unos supuestos y construir razonamientos lógicos. La resolución de problemas no debe considerarse como un contenido diferenciado, sino como un proceso que debe impregnar el desarrollo del programa y proporcionar el contexto donde los alumnos puedan aprender conceptos y aplicar destrezas. Es importante resolver problemas que demanden no sólo habilidades aritméticas y espaciales, sino capacidad para buscar información, verificarla, ordenarla, crear ideas iniciales y llegar a una solución luego de un razonamiento lógico. Es necesario que el estudiante perciba cómo los cambios en las suposiciones iniciales pueden modificar la solución, cómo se llega a una misma solución a partir de razonamientos distintos y cómo se pueden ofrecer alternativas distintas de respuestas a una situación problemática. Se debe mostrar cómo las soluciones no premeditadas, por lo general, no son eficientes para resolver problemas: Se le debe enseñar al alumno que en algunas ocasiones dispone de información y tiempo escaso, por lo cual debe elegir la mejor combinación entre precisión y rapidez que juzgue pertinente (por ejemplo, estimar la respuesta a un problema, decir que una suma no puede ser menor que cierta cifra, que una alternativa de solución a un problema no es razonable). Estos mecanismos favorecen el desarrollo del alumno para enfrentar problemas en su vida cotidiana y en sus estudios posteriores. También es importante aprovechar la curiosidad y creatividad innatas en el niño para que él cree sus propios problemas, a partir de elementos que aparezcan en una situación propuesta por el docente o sus compañeros.